¿Barreto Sira puede gobernar a Anzoátegui?

Por: Fernando Martínez/Periodista Venezuela radicado en NYC

Tras 18 años de dominio del chavismo en la gobernación de Anzoátegui, Antonio Barreto Sira tras tres intentos fallidos, pone el Palacio de Los Jardines bajo el control de la oposición.

Ante el panorama socioeconómico y político del país, el camino luce cuesta arriba y espinoso para quien logró vencer la maquinaria roja en una entidad con 18 alcaldes pesuvistas, direcciones ministeriales y la estructura de una destartalada industria petrolera.
Barreto quien dominó mayoritariamente con los votos de Acción Democrática (AD) – a la primera – tendría muy poco que celebrar. Tras las elecciones del pasado domingo el musculo opositor nacional quedó reducido a 5 gobernaciones, por lo menos ese es el poco creíble veredicto del CNE.
Tras casi dos décadas de gobiernos del chavismo, la entidad oriental, que hasta finales de los 90 era una potencia petrolera y una promesa turística, ha quedado reducida a escombros.
Durante las dos administraciones de Tarek Williams Saab se ejecutaron importantes obras de infraestructura y programas sociales, las cuales fueron dejadas a mengua durante la gestión de Aristóbulo Isturiz. Ni hablar de su suplente, Nelson Moreno.
Los últimos cuatro años – sin lugar a dudas- coincidiendo con el desplome de los precios del petróleo, la crisis presupuestaria nacional y las turbulencias económicas, Anzoátegui exhibe un perfil de tierra arrasada, aderezado con el drama humanitario nacional de escasez de medicinas y alimentos.
Ni siquiera el antecesor de Barreto, con todo el “apoyo revolucionario”, pudo saldar las deudas multimillonarias con dos sectores, que consumen casi todo el presupuesto regional: salud y educación.
El nuevo gobernador tendrá que caminar por un campo minado, con una abultada burocracia, sindicatos rojos, deudas con todos los sectores, compromisos con contratistas y sin temor a equivocaciones con la imposibilidad – por lo menos a corto plazo- de concretar obras para la modernización de un estado con el 80% de su infraestructura vial hecha cenizas, por referirnos solo a un aspecto.

En materia de salud, educación y seguridad ciudadana el saldo es de final de una guerra.
En lo político, el ex alcalde de Freites deberá hacer piruetas para avanzar en una región sitiada por estructuras institucionales “rojas rojitas” y lograr que el gobierno nacional no sea un muro de contención para las transferencias presupuestarias, que por definición han estado mermadas en el último lustro, inclusive con gobernadores pesuvistas al frente.
En conclusión, Barreto recibe a un estado paralizado, diezmado, endeudado y con una fuerte presencia político-burocrática del chavismo.
El otro dilema que surge es si los alcaldes rojos trabajarán en coordinación con el nuevo inquilino de los Palacios de Los Jardines o se iniciará una guerra campal que finalmente terminará haciendo más cenizas a una región, en medio de una confrontación político- partidista.
En lo interno, el nuevo gobernador enfrenta un gran reto. Con la coalición de partidos de la MUD que lo apoyaron, llega el momento de la repartición de cargos y no siempre hay cama para tanta gente. Este podría significar el primer forcejeo que debilite en lo interno la estructura de gobernabilidad del recién electo, quien deberá caminar en una línea muy delgada entre el abismo de la escasez de recursos y la amenaza de un estamento institucional nacional que ha dejado claro que – sin cortapisas- puede enjuiciar, destituir, inhabilitar a quien se le oponga.
Puede Barreto Sira avanzar en su gestión, sin algunos acuerdos con el oficialismo? Es posible que pueda exhibir un gobierno exitoso, sin ciertos pactos de gobernabilidad, con quienes son sus enemigos políticos naturales?

 

No dudamos de la capacidad gerencial del ahora mandatario regional, pero más que ello, en este catastrófico pasillo histórico se requieren también otras armas para enfrentar a un monstruo de varias cabezas.

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